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  • El Impacto de los Modos de Transporte sobre el Cambio Climático

    Los gases que emiten los diferentes tipos de transporte también tienen un efecto diferente sobre el cambio climático. El transporte por carretera es el de mayores consecuencias.

    Según un estudio de la Unión Europea en el que se compara el transporte por camión, avión, tren y barco, los de la carretera tienen el efecto más grave sobre el cambio climático, porque son a largo plazo (20-100 años).

    El CO2 es el único gas de efecto invernadero que pervive en la atmósfera durante siglos, es decir, que tiene una escala de tiempo mucho más amplia que el del resto de los gases. Por este motivo, el transporte por carretera es el menos sostenible. En contraste, la aviación tiene un impacto sobre una escala de tiempo de unos diez años, porque la mayor parte de los gases que emiten son de corta duración, por ejemplo el ozono. En el caso del transporte marítimo, el dióxido de azufre y el óxido de nitrógeno causan un efecto de enfriamiento durante los primeros 40 años, pero en una escala de tiempo más amplia, produce efecto invernadero debido al CO2 que contiene. Estas sustancias, además, tienen otros “efectos colaterales”, como es la lluvia ácida.

    Por este motivo, los investigadores sugieren que la política de reducción de emisiones debería darle al transporte por carretera la importancia que realmente tiene, cuando hablamos de largos plazos.

    En este informe no se mencionan datos sobre el tren, lo cual parece significar que no produce impacto sobre el clima (80% menos de emisión de CO2) en los países avanzados con trenes de alta velocidad y electrificados, pero parecen olvidarse los trenes funcionando a carbón aún, mayoritariamente en países en desarrollo o subdesarrollados, y que son los más.

  • Perspectivas hasta 2030 sobre el Transporte y La Logística

    Según un informe elaborado por el Consultor Pricewaterhouse Coopers, debido al impacto del cambio climático, en el sector del transporte se impulsará un cambio en el modelo de negocio de las compañías, que en los próximos años se centrará principalmente en la reducción de sus emisiones de dióxido de carbono. Las emisiones de CO2 producidas por el transporte representan el 13% del total en todo el mundo, siendo el transporte por carretera el principal y más directo causante. Una disminución sustancial de emisiones comporta, necesariamente, una bajada de las producidas por el transporte. Éstas están incrementándose en todos los mercados desarrollados y por países, China e India encabezan el listado en términos de crecimiento medio anual. El coste de mitigación del cambio climático se sitúa entre los 600.000 millones de dólares y los 1,5 billones de dólares al año. El 80-90% de esta cantidad deberá asumirla el sector privado. Por lo tanto, hoy más que nunca, ante una crisis global, la reducción de dicha cifra resulta imprescindible para la supervivencia de las empresas. Según el 59% de los encuestados, los costes que se desprenden del transporte serán el motivo fundamental a la hora de decidir la ubicación de las sedes de producción. Para diseñar la cadena de suministro, la disminución del consumo energético primará por encima de los costes de eficiencia y del tiempo de entrega.

  • Aguantar la Crisis

    Es de esperar que 2.009 nos haya abierto, a todos, los ojos y el cerebro, y sepamos ya a estas alturas, que, si queremos continuar en el mercado, deberíamos cambiar nuestra filosofía de negocio. Hay cosas que no van a continuar, desde el punto de vista de los costos: vehículos, combustible, impuestos, salarios, etc… No van a bajar, aunque inicialmente el «gran mal» sea la desaparición de muchas empresas del sector, el paro, y el nivel de negocio más bajo de la última década.
    ¿Sabremos estar a la altura de las circunstancias para encontrar el cauce positivo para nuestra empresa? Hay quien prefiere contar con medios propios y no alquilados, y trabajar sólo con cargadores directos, o trabajar a través de terceros. También hay quien prefiere quedarse como está y no crecer, aunque sí modernizarse al máximo, además de dejar de ser autónomo y crear una sociedad, e igualarnos al resto de Europa.

  • El Crecimiento en Transporte ¿Una Entelequia?

    El Transporte depende en un 98% del petróleo, y, por tanto, toda la economía depende del transporte, es decir, que vamos posiblemente hacia la mayor crisis económica de la historia, ya que cada año se descubren menos yacimientos y más costosos. Por ello desde 2008 ha comenzado a disminuir la extracción posible. Para sustituir el petróleo por energías renovables serían necesarios 1.642.500 molinos de viento y 4.562.500 paneles solares, aparte de las energías térmicas, de las presas y atómicas. No habrá espacio y tiempo suficiente, es decir, el actual crecimiento no será posible, y tendremos que ir aceptando que el DECRECIMIENTO es la solución.
    Todo el sistema productivo habrá de cambiar poco a poco, pues la economía del gran consumo de usar y tirar no lo va a soportar ¿lo va a soportar el transporte?
    Es muy posible que el decrecimiento de la economía actual no sea tan malo (a la larga), como los políticos y gurús del dinero nos cuentan, y que pueda ser la solución para la economía real de las personas, en definitiva lo más importante en este mundo.